Friday, March 4, 2011

Obreros Feos No Pueden Servir en la Obra

Puede hasta parecer extraño el titulo de este mensaje, mas lo que vamos a hablar no es sobre la belleza física.  Hablaremos sobre la belleza espiritual exigida por Dios para aquellos que quieren hacer Su Obra.  Para comprender mejor, lo invito a leer los siguientes versículos, entonces comprenderá lo que, realmente, Dios tiene para enseñarnos.  Recuerde que aquello que El hablo con Moisés en el pasado, aun se refleja en nuestra vida espiritual hoy en día.
“Porque ningún varón en el cual haya defecto se acercará; varón ciego, o cojo, o mutilado, o sobrado, o varón que tenga quebradura de pie o rotura de mano, o jorobado, o enano, o que tenga nube en el ojo, o que tenga sarna, o empeine, o testículo magullado.”  (Levítico 21: 18-20)
Vea que en este versículo bíblico, el Señor prohibió que las personas con defectos sirviesen como sacerdotes.  Vamos ahora analizar estos defectos mencionados en la lista de Dios, dejando de lado la cuestión física y usando los ojos espirituales:
CIEGO No sirve para la obra.  Para ser buenos obreros, necesitamos ver con los ojos espirituales.  Recuerde del caso del siervo de Eliseo, que entro en casa gritando y diciendo: “¡profeta, estamos cercados por el ejercito del enemigo!”.  ¿Y que hizo el hombre de Dios?: Oro, y dijo “Señor, abra los ojos de este muchacho para que vea.” “y he aquí que el monte estaba lleno de gente de a caballo, y de carros de fuego alrededor de Eliseo.” (2 Reyes 6:17)  Por eso que un buen obrero necesita ver con los ojos espirituales, no puede ser ciego.
COJO Es aquel que es manco.  Y quien es manco, no anda al mismo ritmo que los demás, anda quedando para atrás.  Por tanto, Dios no puede usarnos si estamos cojeando por la vida.
ROSTRO MUTILADO Se refiere a como debe ser el semblante de alguien que desea servir a Dios.  Infelizmente, muchos aun no entendieron que una sonrisa en el rostro y un semblante amable valen más que mil palabras.  Pues, las personas llegan a la iglesia cansadas y decepcionadas con el mundo; maltratadas por los problemas y oprimidos por el diablo, y a veces, encuentran obreros y pastores con la cara cerrada, rencorosos y preocupados con sus propios intereses.
DESPROPORCIONADO   Desproporcional.  La persona que tiene una actitud exagerada- en el hablar, en el comportamiento, en el modo en que se relaciona con la familia y los amigos, en la forma que se viste, etc. Es causa de escándalo. 
PIE QUEBRADO  ¿Que acontece con el que tiene el pie quebrado?  No queda de pie, ¿no es verdad?  Existen muchas personas que quieren hacer la obra de Dios, pero tienen el pie quebrado, no quedan firmes.  O sea, están aquí, después mudan para allá, aparecen y después desaparecen… “Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre…”  (1 Cor. 15:58)
MANO QUEBRADA Quien tiene la mano quebrada no puede agarrar nada con firmeza,  Y la obra de Dios exige fuerza de voluntad y garra.  
ENANO Es aquel que no desenvolvió su estatura.  Así son muchas personas que están en la Iglesia, espiritualmente hablando son como enanos, pararon de crecer. 
NUBE EN LOS OJOS, O QUE TENGA SARNA O EMPEINE En nuestro mirar, nuestro semblante, debe reflejar al Señor Jesús.  Usted puede ser serio, pero no arrogante; puede ser sonriente, pero no escarnecedor; puede reprender, pero con amor, nunca con odio.  Elimine de su vida la arrogancia, la falsedad, la envidia, el miedo y la inferioridad.  Su semblante será mucho más suave.
TESTICULO QUEBRADO  Que significa ser incapaz de reproducir.  El buen obrero es aquel que hace discípulos.  Tiene que ser reproductivo, un ganador de almas.  El buen obrero atrae la atención de las personas y todos quieren imitarlo por su buen procedimiento.
Delante de estas calidades, es bueno que usted desee hacer la obra de Dios, o que hasta ya la está haciendo, cuide bien de su apariencia interior, para que Dios pueda usarlo/a cada vez mas. 


Fuente: Obispo Julio

Thursday, January 13, 2011

In the Potter's Hands

In the Potter's Hands by Assistant Chris Grazielle.
She has a wonderful blog, which is why I decided to share a little bit of what she writes.


You are a servant.  Nobody forced you, you made this choice out of love.
You now want to do more, you want to be more utilized, be a better servant, be more of a servant.  You do what you can and all that is asked of you.  Even then, you feel as though you have not done enough.  You want to do more.


You must now be thinking, how does she know this?


The true servant is not happy by doing the minimum.  He wants to serve, he wants to help others, he wants to share what he has been given.  


Now you come to realize that you can also do more, that you can allow yourself to be molded and shaped; it is now time to put yourself in God's hands.  Putting yourself into the fire so that you may be molded, only those who are of God are not burned.  At that moment you are totally depending on God.


“Go down to the potter’s house, and there I will give you my message.” 3 So I went down to the potter’s house, and I saw him working at the wheel. 4 But the pot he was shaping from the clay was marred in his hands; so the potter formed it into another pot, shaping it as seemed best to him.5 Then the word of the LORD came to me. 6 He said, “Can I not do with you, Israel, as this potter does?” declares the LORD. “Like clay in the hand of the potter, so are you in my hand, Israel." Jeremiah 18: 1-6


Just like the pot in the hands of the potter, so are we in the potter's hands.  Few people are humble enough and strong enough to put themselves into the fire.  They are not afraid because they know that great men and women of God are formed in that fire.  They grow, mature and learn by being in the fire.  You grow closer with God, and, consequently you learn to depend on Him.


We are molded and perfected.
The hotter the fire, the more we will shine.
The greater the battle, the greater the victory.


I can only guarantee one thing:  If you are rejected by everyone, He has promised to never reject you.

Saturday, December 11, 2010

Obrero Aprovado

El texto abajo fue retirado del blog del Obispo Julio Freitas.


¿Cual es la diferencia entre el obrero que recibió el apruebo de Dios y el que no lo recibió?  ¿Será su postura? ¿Su actitud? ¿O será un conjunto de requisitos que deben de ser constantemente vigilados?  Reflexionemos sobre este asunto...
¿Cuándo se es aprobado?  Cuando no hay motivos que avergüencen a Dios.  Lo que caracteriza los siervos de Dios es el enorme deseo de hacer la voluntad del Señor.  Más no hay siervo de Dios cuando no hay Señor.  Por tanto, hay que obedecer la Palabra de Dios y hacerlo siempre de corazón (placer, alegría). 
1.   Gana almas: El obrero aprobado tiene sed de evangelizar, pues es la obra mayor, tanto dentro como fuera de la Iglesia.  Dios lo llamo para hacer Su obra y anunciar Su evangelio a todas las personas, que aun no fueron alcanzadas por Su amor.
2.   Es un ejemplo para seguir: Como el obrero es cristiano, tiene la responsabilidad de presentar buen testimonio; no solamente en la Iglesia, más, principalmente, delante de su familia y todos que lo rodean.  El buen testimonio del obrero mata las malas lenguas, los calumniadores y las obras del diablo.  Puesto que, el obrero esta bajo la observación de las personas, debiendo ser, como dijo el Señor Jesús, la sal de la tierra, porque la sal, además de dar sabor y conservar, también esteriliza.  El obrero por su testimonio conserva la gloria, el poder y el amor de Dios.  Y su conducta despierta el deseo en las personas para conocer Jesucristo.
3.   Es siervo, que también se traduce en fiel: El obrero necesita tener el deseo de servir en su corazón, pues el siervo que no tiene dominio ni control de su vida, porque no vive para su propio beneficio y si para el Señor Jesús.  El verdadero siervo no se olvida que su único derecho es servir, e, incluso, después de haberlo hecho todo, considerarse un siervo inútil. 
No falta en sus compromisos con nadie (llegar atrasado al trabajo, inventar una disculpa, no hacer sus deberes, no aceptar órdenes); ni con Dios (cumple su escala, participa en las reuniones de obrero y en la búsqueda del Espíritu Santo); nunca se olvida de sus ofrendas y es fiel en los diezmos.
4.   Es corajoso: El obrero nacido del Espíritu nunca se desespera delante de las dificultades y de los desafíos, porque tiene firmeza de ánimo, es determinado, perseverante y paciente.  Busca fuerzas en Dios y no en su propia capacidad o sabiduría.
5.   Se santifica: El obrero santificado lucha para que su corazón este vacío de todo aquello que pueda ocupar el lugar de Dios.  Es necesario vigilar y ocupar su mente con que la santificación ocupe sus pensamientos, conversaciones, acciones y compañías.  Es la separación no solamente del pecado, mas también de todo aquello que en exceso lo pueda desviar del Espíritu.
6.   Tiene temor: El temor lo hace actuar en contra del pecado en todo momento, este donde este, tiene la conciencia de que Dios lo ve, y por eso, anda en rectitud.
7.   Hace la diferencia: El obrero debe vivir una vida de consagración y de entrega, eso acontece cuando ayuna, ora, se dedica a la lectura y al conocimiento de la Palabra de Dios, está en las vigilias, trabajo de evangelización, visitas… Cuanto mayor es la entrega, mayor es la actuación de Dios.  Cuanto menor es la entrega, menor es la acción de Dios.  Debe tener alegría, placer y contentarse en aquello que hace o que le fue solicitado para hacer.  Sin satisfacción, todo lo que sea hecho pierde valor.  Mas la gloria siempre será de Dios. 
8.   No da disculpas: El obrero necesita de tener dentro de sí un espíritu de disposición y de ánimo.  Es estar preparado para todas las solicitaciones que aparezcan (una llamada de última hora, vigilias, evangelizaciones, visitas, reuniones especiales, limpieza).  El obrero disponible, no está limitado a estar en algunas reuniones, por el contrario, esta siempre dispuesto, diciendo: ‘puede contar conmigo’.
9.   Sacrifica: El sacrificio es esencial para la fe cristiana.  Jesús dice que si la persona no está preparada para dejar (sacrificar) todo lo que tiene, hasta su propia, no puede ser Su discípulo (Lucas 14:26-36).  El obrero debe sacrificar ciertas comodidades y sus propios deseos en su beneficio y de la obra de Dios.
Por su siervo en Cristo, Obispo Julio Freitas